La paciencia del Rey con su yerno, Iñaki Urdangarín, se ha agotado. La Casa Real exigió esta semana al marido de Cristina de Borbón, la hija menor de Don Juan Carlos, que rompiera cuanto antes su silencio y diese públicamente la cara para evitar que su implicación en el caso Nóos causara un daño irreparable a la imagen de la Corona. Las presiones de La Zarzuela surtieron efecto anoche: el duque de Palma difundió un comunicado, a través de la delegación de la agencia Efe en Washington, en el que defiende su “honorabilidad e inocencia”.

Un portavoz de la Casa Real aseguró ayer a El Confidencial, varias horas antes de que Urdangarín proclamase que su “actuación profesional ha sido siempre correcta”, que el Rey había “trasladado a Iñaki” el mensaje de que “sería bueno” que “hiciera alguna indicación” sobre su presunta implicación en la apropiación de fondos públicos a través del Instituto Nóos, que el marido de la infanta Cristina presidió entre 2004 y 2006. El citado portavoz expresó su confianza en que Urdangarín “hablará en algún momento”. Y así lo hizo a primera hora de anoche.

Pero las medidas palabras del portavoz oficial de La Zarzuela apenas podían ocultar la gran tensión vivida estos días entre los muros del palacio. El profundo malestar de Don Juan Carlos por los oscuros negocios de su yerno, alimentado en los últimos años por el goteo incesante de informaciones periodísticas, estalló el pasado lunes cuando supo que la policía, por orden del juez José Castro, iba a registrar la sede del Instituto Nóos en Barcelona.

El monarca decidió entonces reunir de inmediato a su círculo de confianza, encabezado por el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, para diseñar una estrategia de actuación ante la grave situación creada. Era la primera vez que un miembro de la Familia Real -Urdangarín lo es en su calidad de yerno de Don Juan Carlos- era señalado de forma tan clara por la justicia, y había que reaccionar cuanto antes.

Impacto social 

La preocupación del monarca y su entorno fue creciendo en los días sucesivos, sobre todo tras conocerse los sólidos indicios reunidos por el juez Castro contra el duque de Palma, que apuntan a la posible comisión de los delitos de malversación, fraude a la Administración, falsedad documental y tráfico de influencias. Pero no solo por eso: también porque el enorme impacto social de la noticia era ya imparable, multiplicado por el eco de muchos medios de comunicación de perfil monárquico que, esta vez, no podían mirar hacia otro lado.

Tras el desconcierto inicial, el Rey y Spottorno tomaron una doble decisión, según han señalado a El Confidencial fuentes cercanas a la Casa Real. Primero, exigir a Urdangarín que diera públicamente la cara, directamente o a través de su abogado, para ganar tiempo hasta que la fiscalía analice la documentación incautada en el registro de la sede de Nóos y decida si pide la imputación del ex jugador de balonmano y actual consejero de Telefónica Latinoamérica. Y segundo, desvincular por completo a La Zarzuela de los negocios privados de Urdangarín y sus problemas con la justicia. La fórmula elegida fue muy simple: el yerno del Rey emitiría un comunicado a título personal, no a través de la Casa Real.

Urdangarín, que reside desde 2009 en Washington con la infanta Cristina y sus cuatro hijos, siguió al pie de la letra las instrucciones recibidas desde Madrid. Y ayer, ajustándose al guión elaborado por La Zarzuela, remitió un escueto comunicado a la delegación de la agencia Efe en la capital estadounidense en el que, tras poclamar su “honorabilidad e inocencia”, afirma: “Cuando conozca los pormenores de las diligencias previas del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca, que en este momento son formalmente secretas, podré pronunciarme sobre su contenido”.               

Fuente: El Confidencial http://rss.feedsportal.com/c/32483/f/480388/s/1a07c5dd/l/0L0Selconfidencial0N0Cespana0C20A110C110C120Cla0Ecasa0Ereal0Epresiona0Ea0Eurdangarin0Epara0Eque0Ede0Ela0Ecara0Epor0Eel0Ecaso0Enoos0Ey0Erompa0Esu0Esilencio0E8760A7/story01.htm