Unicaja y Caja España-Duero resucitaron el viernes su fusión tras un año de tormentosas negociaciones. Los consejos de ambas entidades, convocados un día antes con urgencia, aprobaron un nuevo contrato de integración que establece el marco de ayudas públicas que la entidad malagueña ha logrado a cambio de hacerse con la fusión de cajas castellanas. En concreto, el Estado mantendrá los 525 millones de euros en participaciones preferentes que el FROB concedió a Banco Ceiss (la denominación oficial de Caja España-Duero) a los que se añadirán otros 475 millones en obligaciones contingentes convertibles, conocidos como cocos, emitidos por la misma entidad y suscritos por el FROB. A su vez, Unicaja Banco tendrá a su disposición una línea de obligaciones convertibles de entre 375 a 1.025 millones. La fusión, que deberá ser ratificada por los consejos de administración de ambas entidades en las próximas dos semanas, dará lugar a la séptima entidad financiera del país con un volumen de activos de 80.405 millones de euros.

El acuerdo se produce un año después de que ambas entidades llegaran a un principio de acuerdo para fusionarse, en marzo de 2011. A partir de ahí, comenzó una dura negociación entre Braulio Medel, presidente de Unicaja, y Evaristo del Canto, responsable de Caja España-Duero. Pese a su menor tamaño, la entidad malagueña disfruta de unas cuentas más consistentes y saneadas, argumento con el que peleó desde el inicio para que esta superioridad se plasmara en la fusión. Del Canto, por su parte, no estaba dispuesto a perder demasiado peso en el intercambio. Así, partiendo de un reparto del entorno al 60% para Unicaja y un 40% para Caja España-Duero, Medel continuó presionando hasta asegurarse una posición de fuerza con el control del 70% del grupo resultante. Un equilibrio de fuerzas que se mantiene en el nuevo plan económico-financiero aprobado el viernes.

Las conversaciones se alargaron hasta septiembre, cuando las asambleas de ambas entidades dieron su visto bueno a la integración. Las nuevas exigencias de saneamiento inmobiliario impuestas por el ministerio de Economía llevaron a Unicaja a poner en duda de nuevo el matrimonio con Caja España-Duero. La fusión de cajas debe hacer frente a una factura de 1.140 millones de euros, de los que 638 millones corresponden a provisiones y 502 millones a necesidades adicionales de capital.

Comenzó entonces una nueva carrera contra reloj, pues la reforma da de plazo hasta el 31 de marzo para presentar los planes de saneamiento del ladrillo. En el caso de Caja España-Duero, las alternativas están en concertar una fusión o en ser intervenida por el Estado. Una baza que Unicaja ha utilizado para reclamar a Banco de España que se le concedieran ayudas públicas adicionales para facilitar la digestión del grupo, o bien dejarlo a su suerte, con un gasto aún mayor para las arcas públicas. Un órdago creíble, en vista de que Medel ya echó para atrás dos operaciones similares, con CCM y Cajasur, al no encontrar condiciones a su medida.

En los últimos días, de hecho, ha sido frecuente escuchar en los mentideros del sector que Unicaja cortejaba a otras entidades, como Banca Cívica. El fuerte apoyo público que finalmente ha concedido Banco de España ha salvado la operación.

El grupo resultante, que pasa por volcar el negocio de Caja España-Duero en el banco constituido por Unicaja, contará con 80.405 millones de euros en activos, 1.712 oficinas, 9.321 empleados, y unas necesidades de saneamiento de 1.831 millones. “El plan parte del principio básico de garantizar la máxima solvencia posible para el proyecto, mediante el objetivo de mantener una ratio de capital principal superior al 10%, y ello aún después de reforzar de manera significativa las provisiones para posibles deterioros futuros de activos”, expusieron ambas entidades el viernes en un comunicado conjunto.

Fuente: cincodias.com http://www.cincodias.com/articulo/d/unicaja-recibira-500-millones-ayudas-absorber-caja-espana/20120317cdscdicnd_2/