El 15 de septiembre de 2008, la quiebra de Lehman Brothers, el mayor banco de inversión del mundo, marcó el arranque oficial -aunque no deje de ser una consecuencia de sus primeros efectos- de la crisis financiera que llega hasta nuestros días. La Bolsa de Nueva York inició entonces un fuerte descalabro, superior al 40% en sus principales índices, que culminó en los mínimos de marzo de 2009. Tres años después de tocar el suelo del abismo, el Standard Poor’s, el Dow Jones y el Nasdaq no solo se han recuperado de la caída, sino que se encuentran en máximos previos al inicio de una crisis que, sin embargo, aún perdura. El contraste con las dudas que persisten en la economía real hace dudar a los expertos de si esta escalada es sostenible.

Los datos hablan por sí solos. El Standard Poor’s rondaba los 1.224 puntos cuando la debacle de Lehman marcó el inicio de un desplome del 45% que lo situó en los 676 puntos. El viernes cerró por encima de los 1.400. Otro tanto ocurre con el Dow Jones, que cedió de los 10.917 puntos a los 6.547 (-40%), y se sitúa ahora sobre los 13.232 puntos, en niveles de inicios de 2008. El caso más destacado es, sin embargo, el del Nasdaq que tras perder un 42%, de los 2.179 puntos a los 1.268, planea ahora por encima de la barrera de los 3.000 puntos. Es la cota más alta alcanzada por el índice desde el año 2.000, en el máximo histórico que provocó la burbuja de las puntocom.

“Van demasiado rápido”, advierte José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citi En España. “Todavía hay muchas dudas y este año va a ser difícil y complicado. Es una recuperación cíclica la de EE UU, por liquidez, infraponderación, la política de los bancos centrales… que es lo que amortigua el impacto macro, pero que también van a conseguir que el crecimiento sea moderado y eso se afectará a las Bolsas”, argumenta. “Aunque acaben el año con buena nota, vamos a ver vaivenes importantes”, concluye.

“La Bolsa de EE UU está en un tramo muy alcista, pero esos niveles están hincados artificialmente por las dos grandes inyecciones de liquidez de la Reserva Federal (quantitative easing) que es lo que ha provocado esa subida, comparativamente muy alta con respecto a otras Bolsas como la europea”, analiza Soledad Pellón, analista de IG Markets. “El propio hecho de que se vea mejoría, también en los datos macroeconómicos, hace desechar precisamente que haya un tercer quantitative easing”, lo que paradójicamente “podría hacer que terminen las subidas”, alerta. Pellón, con todo, entiende que hay fundamentales que sustentan en parte el buen tono del parqué americano. “Desempleo y vivienda parecen empezar a mejorar”, también “el consumo minoritario, que es lo que más influye en el PIB de EE UU”. El Nasdaq, agrega, seguirá subiendo mientras lo haga Apple, por su fuerte peso en el índice.

Para el estratega de Citi, no obstante, la prueba de fuego está en los comicios presidenciales de noviembre. “Lo que me da un poco de miedo es después de las elecciones. A final de año hace falta algún acuerdo para limitar el ajuste automático del presupuesto. 2012 no tiene por qué ser malo para las Bolsas, pero sobre 2013 tengo muchas más dudas”, dice.

De la fortaleza del parqué neoyorquino depende, en buena parte, el futuro de los principales índices de la maltrecha Europa. Al rebufo de Nueva York, “las Bolsas europeas están teniendo un buen comportamiento, aunque el Ibex se está quedando rezagado”, continúan en IG Markets, donde creen que el índice español podría vivir un pequeño rally para igualarse a sus vecinos si la crisis de deuda comienza a remitir. “Hay que evitar esa incertidumbre sobre si va caer Portugal otra vez o algún otro después”, apunta Pellón, que cree que la fusión del fondo de rescate (MEE) de la zona euro con el fondo temporal, el FEEF, a la que la canciller alemana, Angela Merkel, abrió la puerta el viernes, puede ser un cortafuegos -“de unos 700.000 millones”- perfecto para detener las dudas.

Fuente: cincodias.com http://www.cincodias.com/articulo/d/bolsa-nueva-york-olvida-lehman-brothers/20120317cdscdicnd_6/