“Ahora le toca el turno a los Gobiernos”. Esa fue la sentencia del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, el capitán de la institución que más ha hecho en Europa hasta ahora por contener el incendio de la deuda pública en el Viejo Continente, cuando anunció que su intervención llegaba a su fin.

Pero la mano que están jugando los Ejecutivos se está revelando algo decepcionante. Con el acuerdo para salvar a Grecia (al menos por unos meses) todavía caliente encima de la mesa y unos países periféricos (España, Italia, Portugal…) comprometidos con el camino del ajuste fiscal, los mercados han decidido poner fin a la tímida paz concedida durante unas semanas y reanudar el ataque. Esta vez, además, España está la primera de la diana. ¿Por qué?

1.- ¿Ruido o nueces?

“En toda situación delicada hay momentos de ruido y otros de calma”, explica Tomás García-Purriños, analista de economía y estrategia de Cortal Consors. “La semana pasada fue la calma y ahora toca el ruido”.

Nadie niega que España pase por una etapa complicada. “Dada la evolución de las cuentas públicas, la prima de riesgo acorde estaría entre los 300 y los 350 puntos”, añade el experto de Cortal Consors. Esta mañana ha amanecido por encima de 360.

En general, pocos analistas en España consideran justificada esa cifra. Pero basta mirar fuera de las fronteras para encontrar otros que sí lo hacen. “España ha tomado el rumbo equivocado y está ahora más cerca que nunca de tener que reestructurar su deuda”, fueron las palabras del economista jefe de Citigroup, Willem Buiter.

Este análisis no fue resultado de un informe ni de un estudio en profundidad. Fueron declaraciones realizadas a la radio (aunque esa radio fuera de la prestigiosa agencia financiera Bloomberg) en la jornada del miércoles. De ahí que algunos expertos las desecharan por irrelevantes. Pero el mercado no lo hizo: cundió el miedo y la prima de riesgo comenzó a escalar.

2.- ¿Por qué Italia está mejor que España?

De todas formas, la subida de la medida de riesgo de un país (la diferencia entre la rentabilidad de su bono nacional a diez años con el alemán, el considerado más seguro en Europa) no es el resultado de unas horas de histeria. El camino ascendente se ha hecho granito a granito. Desde el verano, la prima de riesgo española era inferior a la italiana, un país con mucha más deuda pública. Pero el 2 de marzo la situación cambió. ¿Qué pasó ese día? El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lanzó el órdago a Bruselas y anunció que no se cumpliría el déficit prometido.

Esta batalla entre Europa y España ha contribuido a perjudicar la visión nacional en los mercados. Además, Italia empezó antes con sus ajustes, reconocen algunos analistas consultados, y las previsiones económicas tan negativas que ha hecho el Gobierno español para este año están ahuyentando la confianza de los inversores.

Y hay un aspecto más. Como señalan desde Unicorp Patrimonio, la dependencia nacional de la financiación exterior es mayor en España que en Italia. En momentos de zozobra, esta circunstancia es clave para la deuda pública.

¿Está justificada esta diferencia? En principio, no. Italia tiene una ratio de deuda pública sobre PIB del 120%. En España, por mucho que haya crecido, está por debajo del 70%.

Cortal Consors ha hecho el ejercicio de calcular dónde si iría la deuda en varios escenarios. En uno negativo, con tres años de caída del PIB empezando con una del 0,7% este ejercicio, la deuda se iría al 87,8% en 2014, un poco por encima de Alemania o Francia, pero muy por debajo de Italia. Incluso con una previsión de fortísima caída de la economía este año (más del 3%) y una rentabilidad del bono a diez años sostenida del 6,5%, la deuda a 2014 sería del 102%, todavía por debajo de la que ahora mismo tiene Italia.

3.- ¿Cuáles son los riesgos reales?

La lista es bastante larga: que España no cumpla el objetivo del déficit, que los ajustes necesarios para ello perjudiquen aún más a la economía, que la tasa de paro se dispare todavía más… Pero también hay confianza en que la meta pueda cumplirse y que se haga a través de recorte del gasto, algo que afectará mucho menos al PIB que si se apela a más subidas de impuestos.

Sin embargo, los miedos principales del mercado están fuera del perímetro español. Grecia sigue siendo uno de ellos: se ha comprado tiempo, pero se va asentando la sensación de que la situación real será muy difícil de resolver. Eso está presionando a Portugal e Irlanda, los siguientes de la lista. Y China es otro. Había temor a un recalentamiento, así que el Gobierno tomó medidas para enfiar la economía. Así ha sucedido y ahora el pavor es que se haya ido demasiado lejos. Paradojas del mercado.

4.- Europa, siempre Europa

La OCDE ha vuelto a poner el dedo en la llaga. Los países de la eurozona deben crear “la madre de todos los cortafuegos. Cuanto más grande y más impresionante sea, menos probable será que lo necesiten”, según ha señalado Ángel Gurría, secretario general de esta organización. Los cálculos de la OCDE apuntan a un billón de euros, como poco, lo que permitiría evitar un contagio de los problemas de Grecia a los países más débiles de la unión monetaria, España y Portugal.

¿Cuántos meses se lleva debatiendo y reclamando algo así? La incapacidad de los países de la eurozona para encontrar una solución definitiva al problema griego y evitar la propagación del mal se ha demostrado una y otra vez, pese a los llamamientos desde el otro lado del Atlántico y de instituciones como la OCDE o el FMI. O a la pelota que ha pasado Draghi a los Gobiernos.

La falta de una receta mágica para solucionar un problema como el heleno, que se hace más complejo cada día que pasa; las opiniones públicas a las que deben enfrentarse los mandatarios en sus distintos países, muchos de ellos con elecciones muy cercanas, o las diferencias en el momento económico entre una parte de Europa y otra están haciendo muy poco por mejorar la situación.

5.- ¿Qué medidas se pueden tomar?

A falta de capacidad para condicionar las respuestas de los Gobiernos, Cortal Consors hace dos recomendaciones a los inversores. Si la aversión al riesgo es elevada, quedarse fuera del mercado a la espera de que escampe. Si no es así o ya se está dentro, taparse los oídos. La calma volverá.

Fuente: cincodias.com http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624600/s/1daf606e/l/0L0Scincodias0N0Carticulo0Cmercados0Cespana0Evuelve0Ediana0Emercados0C20A120A322cdscdsmer0I40C/story01.htm