Los mercados en general, y el español en particular, están disfrutando de un apacible verano. La prima de riesgo española ha alcanzado los mínimos de hace dos años, situándose en los 247 puntos y se ha estabilizado por debajo de los 300 puntos básicos. Parece que la economía de nuestro país comienza a remontar, hasta llegar a vencer a Italia en la deuda a corto plazo.

La prima de riesgo del país transalpino se encuentra tan solo a 17 puntos básicos por debajo de la española, cerca de los mínimos logrados en marzo de este año cuando solo se separaban por nueve puntos.

Ahora los inversores empiezan a ponerse del lado español, situándo a España en algunas ocasiones por delante de Italia. Las dudas en los mercados transalpinos y la mejoría progresiva de España han dejado atrás la diferencia de más de 100 puntos de prima que se alcanzába en enero de este año.

No obstante, la mejoría de España puede apreciarse con más claridad al comparar la rentabilidad del bono a dos años de ambos países. El mercado pide al bono español 10 puntos básicos menos que al italiano, con el bono a dos años de Italia en 1,86% y el de España al 1,76%. Este es un indicador que señala la recuperación de la confianza de los mercados hacia España. La ventaja sobre Italia no ocurría desde abril del año pasado, un mes en el que, además de pedir 38,9 puntos básicos menos a los bonos españoles a dos años, la deuda a cinco años también se pagaba por debajo de la italiana. Esta ventaja de la confianza de los mercados no es igual en los bonos de cinco y diez años. Italia sigue siendo más atractiva para los inversores a largo plazo, tal vez porque la inestabilidad política de este país sólo afecta al futuro más inmediato. España está pagando 26,6 puntos básicos más que Italia en el bono a cinco años, y 16,5 puntos básicos más en el bono a diez años.

Para encontrar un punto en el que la rentabilidad del bono a 10 años de Italia supera a la del español, tendríamos que remontarnos a febrero del año 2012, cuando se pagaba alrededor de 50 puntos básicos menos. Sin embargo, España está topándose con dificultades para bajar del 4,5% desde hace varios años (ya que no se sitúa por debajo del 4% desde octubre del 2010). Ni España ni Italia han bajado de esta barrera. Como referencia, el bono a diez años de Alemania no ha superado todavía el 2% a pesar de encontrarse en máximos anuales. Estos datos a largo plazo no desaniman las perspectivas del Gobierno, que prevé llegar a los 200 puntos básicos de prima de riesgo a finales de año. Nada comparado al tormentoso mes de julio del año pasado, con la prima desbordando los 600 puntos básicos, temiendo futuros rescates y perdiendo la confianza de los mercados.

En lo que va de año España ha emitido más del 76% de la deuda a largo y medio plazo prevista. Así, ya ha obtenido 92.200 millones de los 121.300 presupuestados, datos que se traducen en optimismo para la recta final del ejercicio. De hecho, el Tesoro ha declarado que en septiembre se reducirá el volumen de las emisiones programadas un 30%.

A pesar de que las tres grandes agencias de calificación –Standard Poor’s, Moody’s y Fitch– asignan una perspectiva negativa para la deuda española, el Tesoro espera que los mercados sepan valorar las reformas hechas hasta ahora y las que quedan por hacer.

Otro dato que revela optimismo es la cifra de inversores extranjeros, que se han multiplicado desde el pasado agosto. Desde agosto de 2012 han comprado 48.193 millones de euros de deuda española, y a cierre de junio de este año las cifras publicadas mostraban que los extranjeros poseen 240.029 millones. Esto se traduce en el aumento de confianza sobre el mercado español en el extranjero.

El ‘bund’ ayuda con su máximo anual

La deuda a diez años de Alemania se encuentra en máximos desde marzo del año 2012.

En marzo de este año registró mínimos históricos, con el bono a diez años al 1,14%. Sin embargo, en estos cinco meses ha repuntado hasta situarse en máximos desde marzo del año pasado, a punto de llegar al 2% de rentabilidad.

Las bajas rentabilidades que ha ofrecido Alemania este último año se deben a la espiral de miedo en que se han movido los inversores. En lo más crudo de la crisis de deuda soberana, Alemania llegó a financiarse a corto plazo a tipos de interés negativos. Es decir, hubo inversores dispuestos a pagar por tener deuda germana.

Alemania ha sacado partido de la situación, después de un largo período en que su deuda ha servido de valor refugio. Ahora las cosas ya se ven desde otra persectiva: algunos de los países europeos comienzan a atraer de nuevo a los inversores, lo que hace que Alemania aumente la rentabilidad de su deuda, que se mueve a la inversa del precio.

El estatus del país de Ángela Merkel sigue siendo respaldado por los mercados internacionales, pero la tranquilidad de la que ya presumen otros países hace que los inversores apuesten por intereses más altos, sobre todo ahora que el riesgo ha disminuido. De esta manera vuelven a atreverse a poner sus ahorros en las manos de países como España e Italia para gozar de mayor rentabilidad.

Fuente: cincodias.com http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624600/s/305a7718/sc/36/l/0L0Scincodias0N0Carticulo0Cmercados0Cespana0Evence0Eitalia0Edeuda0Ecorto0Eplazo0C20A130A824cdsncdmer0I70C/story01.htm