Concentración, concentración y concentración”, así de rotundo se muestra el director de investigación de la firma de análisis Mirabeaud, Ignacio Méndez, cuando se le pregunta por los desafíos que afronta el sector bancario español en los próximos meses. La búsqueda de estrategias de crecimiento inorgánico está sobre las mesas de los banqueros nacionales. La industria es consciente de que deberá afrontar varios trimestres de caída del negocio y cumplimiento de nuevas exigencias en materia de solvencia, y la fórmula mágica para combatir estos dos contratiempos es ganar tamaño.

Esta carrera por el volumen, alentada desde Gobierno con el real decreto de reforma financiera, empieza a dar sus frutos. En apenas tres semanas, Ibercaja ha anunciado que absorbe Caja3; BBVA se ha adjudicado en subasta el grupo Unnim; CaixaBank ha reconocido que estudia la compra de Banca Cívica, y Unicaja ha desatascado la alianza con Caja España-Duero.

Los movimientos no acabarán aquí. La próxima semana comienza la subasta de Banco de Valencia, a la que seguirá la de Catalunya Caixa y, probablemente, la de Novagalicia. También se espera que participen en este proceso varios bancos y cajas medianas y que Santander se sume:

Banco de Valencia

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) empezará la próxima semana a distribuir el cuaderno de venta de Banco de Valencia, la antigua filial de Bancaja (integrada ahora en Bankia). El proceso lleva un mes de retraso respecto a los plazos previstos, lo que está poniendo muy nerviosas a algunas entidades interesadas en hacerse con el control del banco. Este es el caso del grupo BMN, liderado por Cajamurcia. Esta alianza considera que adquirir Banco de Valencia, con las generosas ayudas que ofrecerá el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en forma de cobertura contra posibles pérdidas, supondría su salto casi definitivo en tamaño y aclararía notablemente su horizonte.

“El peligro de jugársela a una sola carta está en que nadie te garantiza que te vaya a salir el naipe que necesitas”, comenta un directivo de un banco mediano. “Por eso es importante tener capacidad para jugar a varias estrategias simultáneamente”.

Además de BMN, se espera que puedan llegar a pujar por Banco de Valencia Popular e Ibercaja, que se quedaron a las puertas de tomar el control de Unnim. También Santander y Banco Sabadell podrían estar en la subasta. “El problema para los grandes bancos es que estos bocados son muy pequeños para ellos”, comenta Fernando Hernández, responsable de gestión de Inversis Banco. “Santander o BBVA participan en la reforma financiera porque ‘les toca hacerlo’, no porque tengan un interés especial en crecer en España”.

Catalunya Caixa

Tras la subasta de Banco de Valencia, el FROB intentará dar salida a Catalunya Caixa. Algunas entidades han reclamado al ministerio de Economía y al Banco de España que ponga en marcha un proceso de subasta dual que incluya a la entidad catalana y Novagalicia, pero el regulador no es proclive a aceptar esta situación. “La situación de las cajas gallegas es diferente a la del grupo catalán”, explican fuentes del mercado. “En el primer caso, el FROB se comprometió a dar un plazo de un año al presidente, José María Castellano, para buscar capital, y ese plazo finaliza en septiembre”.

A diferencia de lo que ocurre en Banco de Valencia, donde entidades de tamaño medio pueden pujar sin mucha dificultad, Catalunya Caixa requiere una cierta dimensión para intentar hacer una oferta ganadora. La apuesta del mercado es que sea Santander quien se quede con el grupo presidido por Adolf Todó, pero no se descartan sorpresas de última hora. En Bankia, la alianza de cajas presidida por Rodrigo Rato, defienden a ultranza su capacidad para subsistir e, incluso, para lanzarse a pujar por entidades subastadas como Catalunya Caixa.

Novagalicia Banco

El sector considera al banco procedente de la fusión de las cajas gallegas un zombie condenado a ser absorbido. El real decreto de reforma financiera le exige 2.300 millones para hacer sanear sus activos inmobiliarios. La entidad, a diferencia de lo que ha ocurrido con Catalunya Caixa, no se da por vencida, y sigue jugando con el escenario de que su presidente será capaz de formalizar, en tiempo y forma, la llegada de capital extranjero que evite la subasta. En la última semana, ha pactado un innovador un plan de ajuste de costes salariales con los sindicatos y ha relanzado su red de oficinas fuera de Galicia con la nueva marca EVO Banco Inteligente. “No habríamos puesto estos proyectos en marcha si pensáramos que Novagalicia no va a salir adelante”, explicaba esta semana, José Luis Abelleira, el directivo responsable de EVO.

En el círculo más cercano a Castellano, se muestran convencidos de que en los próximos meses se anunciará el desembarco de varios fondos anglosajones que se harán con el control mayoritario de la entidad (ahora es el FROB quien tiene el 90% del capital). Si esta operación no fraguase y el Fondo tuviera que vender su participación, podría encontrar el mismo problema que con Catalunya Caixa: el tamaño de la entidad, que sobrepasa los 70.000 millones de euros de volumen de activos.

Entre los principales candidatos para hacerse con el control del grupo gallego aparecen La Caixa y BBVA. Aunque la primera está conversaciones con Banca Cívica y la segunda con Unnim, tienen capacidad para hacer una oferta competitiva por Novagalicia, llegado el caso.

Bankia

El grupo presidido por Rodrigo Rato es la gran incógnita del sector financiero español. La mayoría de jugadores del sector considera que es imposible que sobreviva en solitario pero, desde la entidad, creen que esta es una visión interesada. “Bankia tiene una de las mejores cuotas de mercado de la banca española, lo que es muy atractivo para nuestros competidores”, explica un directivo de la entidad.

Con las subastas de liquidez a tres años facilitadas por el Banco Central Europeo (BCE) en la última semana de febrero, han desaparecido las tensiones que podía tener Bankia para hacer frente a los 18.000 millones de euros en vencimientos durante el primer semestre de 2012. Ahora el gran desafío es mejorar los márgenes y reforzar su capital. Desde la entidad, se muestran confiados. Durante el pasado ejercicio, el grupo fue el que más lejos llegó en el ajuste de oficinas y plantilla. Su presidente, Rodrigo Rato, recordaba en la presentación anual de resultados que una cuarta parte del cierre de sucursales en la industria bancaria española la había protagonizado Bankia. Esta circunstancia, y el gran tamaño del grupo (supera los 300.000 millones en volumen de activos), blindan a la entidad de tener que entregarse a un competidor más grande.

Durante los próximos meses, esperan beneficiarse de la capacidad de generar sinergias con la integración de las siete cajas que configuran el grupo (Caja Madrid, Bancaja, Caixa Laietana, Caja Segovia, Caja Ávila, Caja Rioja y La Caja de Canarias). Además, pueden generar ingresos invirtiendo los fondos del BCE en deuda pública española (el conocido como carry trade) y con el programa de pago a proveedores.

CaixaBank

El grupo presidido por Isidro Fainé protagonizó la sorpresa de la semana al reconocer ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que tiene avanzada una alianza con Banca Cívica. Fuentes próximas a CaixaBank afirman que prevé cerrar el proceso de due diligence esta misma semana.

Esta operación supondría para CaixaBank liderar el ranking en España tanto por activos, con 343.000 millones de euros, como en depósitos, con 179.000 millones. Su red de oficinas se elevaría a 6.590. De hecho, el sector espera que la entidad con sede en Barcelona aproveche la ocasión para revisar su extensa red de sucursales. De acuerdo con fuentes financieras, La Caixa tiene problemas para rentabilizar parte de sus más de 5.000 sucursales (la red más extensa de la banca española). Los analistas creen que el sector todavía debe cerrar un 15% de sus oficinas.

Cajas medianas

Los grupos de cajas de tamaño medio también están abocados a entrar en el baile de fusiones aunque, en su caso, las posibilidades de actuación están más limitadas. Mientras que BMN espera echar el resto en la subasta de Banco de Valencia para completar su amplia red en el arco mediterráneo, Liberbank (liderada por Cajastur) está pendiente de cerrar la adquisición de la red en España del banco público portugués Caixa Geral de Depósitos, por 150 millones. En ambos casos, las necesidad de ganar tamaño es imperiosa, pero es imposible que puedan pujar con fuerza por grupos como Catalunya Caixa o Novagalicia. Tan solo en el caso de Kutxabank (la alianza de las tres cajas vascas), que tiene algo más de tamaño y mejores niveles de solvencia, tiene más posibilidades por mantenerse independiente e incluso por buscar una gran compra.

Mientras tanto, Ibercaja y Unicaja han ganado tiempo y dimensión con sus alianzas con Caja3 y Caja España-Duero, respectivamente, pero en el sector se considera que antes o después se verán abocadas a nuevas fusiones.

Bancos medianos

Banco Sabadell y Banco Popular ya han dado un importante salto en tamaño con las compras de Caja Mediterráneo (CAM) y Banco Pastor. Sin embargo, ninguno de los dos se da por satisfecho con su dimensión actual, que ronda los 160.000 millones de euros en volumen de activos. “Si Sabadell y Popular quieren mantenerse independientes tendrán que crecer”, explica Ignacio Méndez, de Mirabeaud. “Consideramos que el sector acabará teniendo entre cinco y seis grandes jugadores, por lo que ambos dos tienen perfil comprador”.

En cuanto a la situación de Bankinter, el único banco que se ha quedado rezagado en tamaño, Méndez cree que solo sobrevivirá si se concentra en un nicho muy concreto de mercado. “Con esa dimensión tiene muy difícil poder hacer banca universal”, explica Ignacio Méndez.

Fuente: cincodias.com http://www.cincodias.com/articulo/d/nuevo-puzle-banca-espanola-empieza-encajar/20120317cdscdicnd_1/