Las inmobiliarias fueron las primeras en caer en la crisis, y todo apunta a que serán las últimas en salir de ella. El balance en estos últimos cinco años lo dice todo: la caída en Bolsa supera el 90% en prácticamente todas las compañías. Varias cotizan por debajo del euro, y eso deja fuertes oscilaciones en los precios tanto al alza como a la baja. “Si hay algo claro en esta crisis es el duradero ciclo bajista en el sector inmobiliario”, comenta Fernando Hernández, gestor de Inversis Banco.

El valor que han alcanzado las inmobiliarias en Bolsa está totalmente distanciado de su balance financiero. Las capitalizaciones están muy por debajo de lo que eran los fondos propios al cierre del ejercicio pasado, excepto en el caso de Quabit inmobiliaria. “Las cotizaciones siempre han ido muy por delante o muy por detrás de la realidad del sector”, explica Alberto Roldán, director de renta variable de Inverseguros.

La opinión de los expertos sobre el sector es unánime: hay que permanecer al margen a pesar de las brutales caídas que han sufrido. Y también coinciden en que el futuro permanece sombrío y que su presencia en Bolsa se cuestiona. “Irán desapareciendo del mercado de manera paulatina. Ya es difícil aguantar la situación actual…, como para encima conseguir vender alguna vivienda. Además, estar en Bolsa tiene un precio pago de tasas y cánones a BME”, dice Luis Benguerel, responsable de derivados y renta variable de Interbrokers.

El balance financiero al 31 de diciembre de 2011 deja a Fergo Aisa, Renta Corporación y Reyal Urbis con unos fondos propios en negativo. El artículo 260 de la Ley de Sociedades Anónimas recoge que uno de los motivos de disolución de una compañía es la reducción del patrimonio a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que este se aumente o reduzca en la medida suficiente. “Algunas inmobiliarias tendrán que hacer ampliaciones de capital, y no creo que los inversores acudan a estas operaciones”, afirma Luis Benguerel. Los analistas no descartan, por otro lado, que produzcan movimientos corporativos en el sector.

En general, las inmobiliarias españolas no gozan de la máxima calificación que pueden otorgar los analistas, que son las recomendaciones de comprar o mantener. Hay empresas que ni siquiera tienen un seguimiento por parte del mercado.

Sacyr Vallehermoso es la única que se desprende de la tónica. Tiene la mayor parte del mercado a su favor y cuenta con un potencial de revalorización superior al 80%. La confirmación de la refinanciación de su deuda y la venta de parte de su participación en Repsol han dado estabilidad al valor.

En Europa, el sector inmobiliario capea algo mejor; en el año acumula una revalorización superior al 9%. “Invertir fuera de España en este sector es muy complicado”; señala Luis Benguerel. “En Estados Unidos han tenido una recuperación importante, pero son de un tamaño mayor y el recorrido de la economía del país no tiene nada que ver a la española”, dice Fernando Hernández”. Primero hay que dar salida a los stock y eso tiene que venir acompañada por una recuperación de la demanda, que sigue siendo extraordinariamente baja”, añade Hernández.

Invertir en las inmobiliarias en este momento supone, a juicio de los analistas “pura y dura especulación”, como define Benguerel.

Para Alberto Roldán, el sector presenta un alto riego. “Nuestra filosofía es invertir vía activo en sí mismo no por compañías cotizadas. Es comprar riesgo en Bolsa”, asegura.

Fuente: cincodias.com http://www.cincodias.com/articulo/d/ladrillo-sector-atractivo-bolsa-alto-grado-especulativo/20120310cdscdicnd_5/