El baile de las fusiones bancarias se acelera. El Gobierno quiere despejar cuanto antes las dudas que persisten sobre el sistema financiero español y para lograrlo va a obligar a las entidades a presentar planes de integración en menos de cuatro meses. El método a seguir: palo y zanahoria.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, presentó ayer la reforma financiera, que previsiblemente aprobará hoy el Consejo de Ministros. El palo que desencadene un tsunami en la industria que conduzca a más fusiones y a una reactivación del crédito consiste en imponer fuertes exigencias para reconocer el deterioro de los activos inmobiliarios que bancos y cajas acumulan en balance.

Esta medida es un rejón en la cuenta de resultados de los bancos. Las entidades deberán provisionar, en conjunto, 50.000 millones de euros, a lo largo de 2012 y, mayoritariamente, contra beneficios. Un ajuste “muy exigente teniendo en cuenta cualquier tipo de estándar internacional”, según De Guindos.

La zanahoria consiste en las facilidades que otorgará el Gobierno a aquellas entidades que decidan hacer frente a este desafío por medio de fusiones. La primera, en el plazo. Si hay un proceso de integración que suponga un incremento del tamaño de al menos el 10% de la entidad más grande, se le permitirá cumplir con el nuevo calendario de provisiones en dos ejercicios.

El segundo incentivo para acelerar la concentración es el acceso a los recursos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Las entidades que acometan una fusión podrán recibir dinero de ese organismo público a través de la suscripción de bonos contingentes convertibles (conocidos como CoCos).

En la primera fase de la reestructuración del sector varias cajas ya recibieron más de 10.000 millones de euros del FROB, en forma de participaciones preferentes, una especie de préstamo a cinco años con un tipo de interés cercano al 8%. Los nuevos bonos serán considerados como un recurso propio de primera categoría, a diferencia de las participaciones preferentes.

Para hacer frente a las nuevas necesidades del FROB, el Tesoro realizará una emisión de 6.000 millones de euros que se sumarán a los 9.000 millones de capital de los que disponía inicialmente el Fondo. Cuando se constituyó esta herramienta en 2009, el Estado puso 6.750 millones de euros, mientras que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) aportó los 2.250 millones restantes. Por lo tanto, con los nuevos 6.000 millones de euros comprometidos por parte del Tesoro se vuelve a aumentar la contribución del dinero público para rescatar al sector financiero, sin olvidar los más de 7.000 millones que ha empleado el Estado en recapitalizar, y nacionalizar, varias cajas de ahorros.

El ministro de Economía insistió durante su comparecencia en que la participación del FROB no puede considerarse una ayuda pública, ya que las entidades que reciben el dinero como un préstamo, con un tipo de interés del 8%. Sin embargo, el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, apuntaba el miércoles que este tipo de inyecciones de fondos se consideran “ayuda de Estado” y deben contar con la aprobación de Bruselas. En la primera ronda de ayudas, la Comisión Europea no puso ninguna pega, por lo que no se espera que lo haga en esta nueva fase.

El FROB ya destinó más de 10.000 millones a la primera ronda de reestructuración de cajas de ahorros. De Guindos sí reconoció que la emisión de 6.000 millones supondrá un alza de la deuda pública sobre el PIB de cuatro décimas.

Las nuevas provisiones

Después de varias semanas de especulaciones, el ministro de Economía detalló ayer de dónde sale la cifra de 50.000 millones de euros de provisiones, y cómo la podrán recabar las entidades. La mitad de esta cuantía proviene de la exigencia de una provisión extra para los activos inmobiliarios problemáticos (pisos, promociones y solares adjudicados; así como créditos morosos y subestándar -en cuarentena- vinculados a la construcción y promoción). Esta dotación extraordinaria se hará cargo a resultados.

Otros 15.000 millones provienen de un colchón de capital del 20% sobre suelo y del 15% para promoción en curso, que irá con cargo a beneficios no distribuidos, ampliación de capital o conversión de híbridos (preferentes, bonos convertibles, deuda subordinada…).

Por último, los 10.000 millones restantes se originan en una exigencia de provisión genérica vinculada a los activos inmobiliarios no problemáticos. Las entidades deberán realizar una dotación equivalente al 7% de su cartera de crédito sano a promotores, en previsión de un posible deterioro futuro. Esta provisión se realizará contra resultados.

La suma de unas y otras partidas supondrá que se exijan provisiones para el suelo por un importe del 80% de su valor en libros (frente al 31% de la actual cobertura). En el caso de las promociones en curso se pedirá un 65% (frente al 27% de ahora). Las promociones terminadas y la vivienda tendrán que estar cubiertas en un 35% de su valor (frente al 25% actual).

El sector deberá cumplir con los nuevos requerimientos del ladrillo antes del 31 de diciembre de 2012, salvo en caso de que participen en un proyecto de integración que cuente con el visto bueno del Banco de España. En este caso, dispondrán de plazo hasta finales de 2013.

Podrán beneficiarse de esta ampliación del calendario aquellas fusiones que se hubieran puesto en marcha después de septiembre del pasado ejercicio, con lo que la absorción de Pastor por Banco Popular, la compra de Caja Mediterráneo (CAM) por parte de Banco Sabadell o la integración de Unicaja con Caja España Duero podrían acogerse a esta ventaja.

El ministro de Economía mencionó ayer varias condiciones imprescindibles para que un proceso de integración pueda acceder a los recursos del FROB. En primer lugar, el ya mencionado aumento significativo de tamaño (de más del 20% en general revisable a más del 10%). En segundo lugar, la presentación de un plan de viabilidad económica que deberá recibir el visto bueno del Banco de España. En tercer lugar, un compromiso de que la entidad resultante mantenga o aumente su inversión crediticia en los próximos ejercicios. Por último, un programa de mejora del gobierno corporativo que contemple una revisión de las remuneraciones de los directivos y los órganos de gobierno.

De Guindos se mostró convencido de que este paquete de medidas conseguirá que se reduzca el precio de la vivienda y que vuelva a fluir el crédito.

Fuente: cincodias.com http://www.cincodias.com/articulo/mercados/gobierno-cede-aporta-ayudas-banca-cambio-fusiones-expres/20120203cdscdimer_2/