La tercera cita preliminar a la negociación oficial del ERE de Catalunya Banc, que reunió ayer de nuevo a los gestores de la entidad y a los representantes de sus trabajadores, estuvo centrada en desgranar la propuesta inicial que emana del FROB: un ajuste del 35% de la plantilla, sin prejubilaciones y bajo la indemnización mínima legal, que podría suavizarse a cambio de una reducción de costes laborales por vías alternativas. Un planteamiento que, pese al rechazo frontal que ha despertado en los sindicatos, el FROB mantiene en firme como principal baza para privatizar la entidad en octubre.

“La empresa dice que el ERE es condición sine qua non y que una vez que esté aprobado, la entidad se venderá directamente”, exponen desde una de las plataformas sindicales, desde las que venían reclamando que sea el comprador, y no el Estado, quien se encargue del ajuste.

La respuesta de Catalunya Banc es que el recorte previo de los costes laborales es una reclamación básica de los postores de la entidad, con quienes hay ya conversaciones avanzadas, y entre los que se sitúa la gran banca nacional y algún fondo de inversión extranjero.

Así, si bien el cierre de 450 oficinas previsto deriva directamente del plan de reestructuración impuesto por Bruselas a cambio del rescate, el despido de 2.453 de sus 7.200 empleados –o un recorte de gastos similar que incluya rebajas salariales– sería una petición expresa de los postores.

La jugada, según cálculos sindicales, podría suponer una factura de unos 400 millones de euros para el Estado, entre indemnizaciones y reducción de ingresos tributarios, que se sumarían a los 12.000 millones ya inyectados a la entidad.

El FROB, sin embargo, confía en que el movimiento termine de poner en valor el atractivo de una entidad que ya ha sido capitalizada con dinero público, ha traspasado su carga tóxica a Sareb, deberá aflorar los créditos dudosos refinanciados antes de octubre y que pasaría al comprador con el ajuste de oficinas y empleados ya realizado.

Una carta de presentación destinada a paliar la carencia de otros incentivos, lo que ya hizo naufragar dos intentos de subasta de la nacionalizada. Es el caso de los esquemas de protección de activos (EPA) que Economía rechaza ahora recuperar, o la incertidumbre que pende sobre el uso de créditos fiscales.

Los postores fijan el volumen, el Estado las condiciones

Los sindicatos de Catalunya Banc escucharon ayer el detalle de la propuesta de ERE realizada por los gestores de la entidad. Estos ahondaron en la posibilidad de reducir el volumen de despidos a cambio de que los empleados que permanezcan acepten una rebaja salarial del 15%, libre movilidad geográfica y un plan de reducción de jornada del 50% para una parte de la plantilla. El mensaje fue que el volumen del recorte es fijo, a petición de los postores, si bien los sindicatos recriminaron que las condiciones sí dependen del FROB. Es este, para reducir la factura pública, quien propone indemnizaciones de 20 días de salario y tope en 12 mensualidades, por debajo incluso de donde partieron las nacionalizadas Bankia o Novagalicia. Los gestores se comprometieron a aportar el jueves los datos económicos que sustentan su oferta.

Fuente: cincodias.com http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624600/s/306db869/sc/2/l/0L0Scincodias0N0Carticulo0Cmercados0Cfrob0Epresenta0Eere0Ecatalunya0Ebanc0Egran0Ereclamo0Esubasta0C20A130A826cdsncdmer0I110C/story01.htm