Pero si el gráfico del PIB español dibuja una «W», el de la tasa de paro una escalada vertical y sin freno, y la reforma laboral abre la puerta a bajadas de salarios y  más inestabilidad en el mercado de trabajo, lo lógico es que los indicadores inmobiliarios vuelvan a empeorar. Sobre todo porque el ajuste que lleva acumulado el sector desde finales del año 2007 es insuficiente.
 
Un dato: de acuerdo con un informe realizado por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), la compra de una vivienda exige el salario de casi ocho años de vida laboral. Es cierto que son dos menos que en el año 2005, pero la cifra es aún elevada. Sobre todo en ciertas comunidades: en País Vasco o Baleares la cifra es superior a los nueve años de salario. También en Madrid, Cantabria y Cataluña el esfuerzo para comprar una vivienda está por encima de la media. Ocho años de salario y dudas sobre el futuro laboral casan mal con la decisión de adquirir una casa.
 
Por eso, el número de transacciones sigue cayendo sin freno. La venta de viviendas en España retrocedió un 29 por ciento en 2011 con respecto a 2010, pero la caída desde los máximos de 2006 ya es del 64 por ciento, según el Ministerio de Fomento. El País Vasco es el lugar donde más caros están los precios pero, a su vez, es la comunidad donde menos han caído las ventas. Posiblemente, porque goza de la menor tasa de paro de España.

Y en enero la situación no mejora: la compraventa de viviendas bajó un 26,3 por ciento interanual, según el INE. Sobre todo sufren las casas de segunda mano: sus ventas cayeron un 34,5 por ciento, el doble que las operaciones de viviendas nuevas.

Quizás, porque las viviendas nuevas gozan de mejores condiciones de financiación. Una parte de ellas está en manos de los bancos y éstos dan créditos más baratos y con mejores condiciones para la compra de sus propias casas. Es probable que también ocurra eso con las de los promotores a los que financian: saben que los problemas de los constructores tarde o temprano se convierten en los suyos.
 
El perdedor en toda esta historia, como vemos, es el vendedor particular. Aunque hay expertos que dicen que la culpa es suya por no adecuarse a la realidad bajando los precios, las estadísticas no les dan la razón. Según el INE, el precio de la vivienda de segunda mano cayó un 13,7 por ciento interanual en el cuarto trimestre de 2011, mientras que el de los pisos nuevos bajó un 8,5 por ciento.
 
En todo caso, la última estadística del INE sobre la evolución de la vivienda es la que muestra de manera más palpable cómo empeora el mercado inmobiliario: en el trimestre anterior, el ritmo de descenso de las casas nuevas era de un 5 por ciento interanual y el de la vivienda usada, de un 9,6 por ciento. De media, la vivienda cayó un 11,2 por ciento interanual, el descenso más importante de la crisis y desde que el INE elabora la estadística (2007).
 
2012: peores perspectivas

Y ya hay cifras de este 2012. Las de enero y las de febrero. Y las proporcionan, además de los portales inmobiliarios, la tasadora Tinsa que es, a juicio de muchos, la que más se acerca a la hora de cifrar la caída que ya han sufrido las casas (más del 27 por ciento desde el pico del ciclo, en 2007; para el INE el ajuste desde máximos es de un 21,7 por ciento). Tinsa elabora informes mensuales de precios. De acuerdo con el último, correspondiente al mes de febrero, la vivienda bajó un 9,5 por ciento de media. En enero, la caída interanual fue del 6,6 por ciento.
 
Pero estas bajadas siguen siendo insuficientes. Lo decía hace unos pocos días el influyente columnista de «Financial Times» Wolfgang Münchau: «Según mis estimaciones, el ajuste del precio de la vivienda aún está a medio camino». Y añadía: «En España, como en el resto del mundo, sería razonable asumir que el precio de la vivienda debería bajar hasta los niveles de mediados o finales de los noventa». De hecho, la agencia de calificación crediticia Fitch acaba de decir que la banca necesita hacer más provisiones. En esa línea se expresaba el informe «Tendencias del mercado inmobiliario en Europa 2012», elaborado por PWC y el Urban Land Institute: 2012 va a ser peor que 2011 para el mercado inmobiliario español porque los precios son aún elevados.
 
Buenas noticias: el ajuste continuará, sino fuera por el análisis posterior de Münchau: «Los 50.000 millones de euros en saneamientos que ha exigido el Gobierno serán sólo una pequeña parte de la que finalmente será necesaria si el mercado inmobiliario cae tanto como espero».
 
La espiral seguirá su curso: ¿Cómo será posible que los bancos financien la compra de viviendas? Sus clientes son cada vez más insolventes y tienen que guardar dinero por si vuelven los malos tiempos a nivel europeo o por si empeora la situación doméstica.
 
Las últimas cifras de hipotecas fueron muy malas: tras un 2010 que no tenía mala pinta, 2011 confirmó la recaída, sobre todo en su último tramo, en el que la concesión de créditos para la compra de viviendas volvió a caer a tasas que rondaban el 50 por ciento. En diciembre, marcó una recaída interanual del 37 por ciento. Precisamente, los analistas de Tinsa creen que la mayor velocidad que ha cogido la caída de precios se debe al encarecimiento de las hipotecas, un factor que actúa como disuasorio para que la gente ni siquiera las pida.

Fuente: finanzas.com http://www.finanzas.com/noticias/vivienda/2012-03-23/687455_vivienda-caida-precios-acelera.html