Se cumple un año desde que el Ejecutivo de Mariano Rajoy rehuyó sus compromisos electorales y subió el tipo general del IVA del 18% al 21%. Ningún Gobierno había osado antes elevar tres puntos de una tacada el principal impuesto indirecto. Y, en Europa, solo Hungría y Rumanía aplicaron subidas más drásticas de golpe. Además, el tipo reducido también subió el primero de septiembre del 8% al 10% y se redujo el listado de productos que aplicaban tipos superreducidos. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, justificó la medida por la necesidad de cuadrar unas cuentas que, en 2011, arrojaron un déficit de 95.266 millones (9,1% del PIB frente al objetivo incumplido del 6%). Además, fuentes de Hacienda recuerdan la presión constante de la Comisión Europea y de países como Alemania para que España –que en junio de 2012 pidió el rescate bancario- elevara los impuestos sobre el consumo. La decisión penalizó el consumo y los márgenes empresariales, pero logró su principal objetivo al mantener a flote la recaudación y reducir el déficit público.

El Estado ingresó 50.464 millones por IVA el año pasado, un 2,3% más que el año anterior, un incremento que nunca se hubiera producido sin la subida fiscal. La Agencia Tributaria calcula que el impacto del incremento impositivo alcanzó los 2.400 millones entre septiembre y diciembre de 2012 y 5.694 millones entre enero y julio de este año. Para el Ejecutivo, la reducción del déficit público supone la primera prioridad para cumplir un supuesto círculo virtuoso. La idea es que una rebaja de los números rojos reduce el coste financiero del Estado, la necesidad de endeudamiento público y eleva la confianza de los mercados, tres condiciones necesarias para que el crédito vuelva a fluir a las empresas y la economía deje atrás la recesión. 

Hacienda reconoce que la subida del IVA tuvo un efecto negativo a corto plazo, pero resultará vital para asentar el crecimiento futuro. La primera parte de esta ecuación es directamente observable. La demanda nacional –que incluye el gasto de familias y de las Administraciones Públicas– cayó 4,7 puntos en el cuarto trimestre de 2012, regresando a los peores niveles registrados en 2009. Los hogares reaccionaron a la subida del IVA recortando todavía más el consumo. El gasto final de las familias cayó un 3,6% en el tercer trimestre de 2012 y hoy se mantiene en números negativos. De hecho, el consumo familiar acumula ya nueve trimestres consecutivos de descensos.

Fuentes de Hacienda recuerdan la presión constante que ejerció Bruselas para que España elevara la imposición indirecta

Toda posibilidad de optimismo económico procede del exterior. El turismo y la actividad exportadora de las empresas son los únicos elementos que presionan al alza el PIB. En este sentido, la moderación del IPC es un factor que beneficia especialmente la competitividad de las empresas para exportar. La inflación ya ha asumido prácticamente el efecto de la subida del IVA de septiembre del año anterior. Al mes siguiente del incremento fiscal, el IPC alcanzó el 3,5% en tasa interanual, el mayor nivel desde abril del año 2011. Ello sugiere que la mayoría de empresas optó por trasladar a precios el aumento fiscal en lugar de asumirlo en sus márgenes de beneficios. 

A pesar del efecto que pueda tener la inestabilidad en Siria y Egipto en el precio del petróleo y de las gasolinas, la inflación se mantiene en mínimos. En agosto, el IPC avanzó en tasa anual un 1,5%. Hay que remontarse a marzo de 2010 para encontrar cifras tan bajas. El Ejecutivo confía en que la reducción del déficit, la buena evolución del sector exterior, la moderación de precios –y la salarial– pese más que la atonía del consumo interno para que el PIBregrese a tasas positivas ya este trimestre.

Bruselas insiste en que hay margen para elevar el tributo

“De cara al futuro, todavía parece existir margen para seguir aumentado los tipos reducidos de IVA o limitando su aplicación”. Así se expresa la Comisión Europea en el informe elaborado sobre España. Las autoridades comunitarias insisten en cada estudio de la escasa capacidad recaudatoria del principal impuesto indirecto. De hecho, tanto el aumento del IVA aprobado por José Luis Rodríguez Zapatero en julio de 2010 y el impulsado en septiembre de 2012 por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, respondieron a las presiones de la Comisión Europea.

El tipo general del IVA vigente en España, que alcanza el 21%, ya se encuentra en un nivel cercano a la media de la Unión Europea (21,45%). Sin embargo, como apunta la Comisión Europea, buena parte de los productos que conforman la cesta de la compra de los españoles aplican los tipos reducidos del 4% y del 10%. Por ejemplo, el plan, la leche, la fruta o los medicamentos están gravados al 4%. Los alimentos elaborados, el agua, el transporte de viajeros, las viviendas nuevas o los servicios de restaurantes, bares y hoteles aplican el tipo del 10%. La idea de la Comisión Europea es que el Ejecutivo español reduzca el listado de productos bonificados o eleve los tipos reducidos.

El Ejecutivo asegura que ello no entra en sus planes. Sin embargo, un comité de expertos está trabajando ya en una reforma integral del sistema tributario que el Gobierno pretende aprobar el próximo ejercicio y que, probablemente, introducirá medidas en la línea que pide Comisión Europea. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montero, asegura que en ningún caso se elevará la tributación del llamado IVAturístico, es decir, el gravamen del 10% que rige en bares y restaurantes.

Fuente: economia http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624601/s/30b37e73/sc/36/l/0L0Scincodias0N0Carticulo0Ceconomia0Cano0Edespues0Esubida0Eiva0Erecaudacion0Econsumo0C20A130A90A2cdsncdeco0I20C/story01.htm