Cataluña abrió la caja de los truenos a finales del pasado ejercicio. La necesidad de reconducir el déficit ha obligado al Ejecutivo presidido por Artur Mas a sobrepasar una de las líneas rojas: imponer una tasa al turismo. La idea inicial era fijar un gravamen de entre 1 y 3 euros por noche, en función de la categoría del establecimiento, para recaudar 170 millones de euros al año. La presión de los hoteleros, que advirtieron del riesgo que podía implicar la modificación de las tarifas cuando ya estaban contratadas, y del Partido Popular, que ofreció su apoyo a los presupuestos autonómicos a cambio de que se retrasara su implantación, propiciaron que el gravamen no se empiece a cobrar hasta el 1 de noviembre de este año.

El ejemplo, sin embargo, ha cundido entre ayuntamientos y comunidades, asfixiados por la falta de ingresos y las dificultades de tesorería. En el ámbito municipal, Toledo es el primer destino urbano que ha mostrado su interés en establecer un gravamen. Se trata de una de las ciudades más visitadas, tras las grandes capitales de provincia, como Madrid, Sevilla, Granada, Zaragoza, Córdoba y Bilbao. El Ayuntamiento de Toledo, asfixiado por la caída de los ingresos y la deuda (32 millones de euros, lo que supone 387 euros por habitante, optó por replicar el modelo catalán (cobrar de 1 a 3 euros por pernoctación). Finalmente, la presión de los hoteleros le ha llevado a aplazar la decisión hasta el mes de junio, en el que el grupo de trabajo formado por los empresarios y el consistorio tomará una decisión al respecto. La concejal de Turismo de Toledo, Ana Isabel Fernández, cree que esa tasa no tendrá un efecto negativo en la entrada de viajeros. “Es imprescindible para seguir ofreciendo los servicios de un municipio turístico”, recalca. En 2011 recibió 460.000 viajeros, de los que el 70% eran nacionales, y registró 717.000 pernoctaciones, lo que supone una estancia media de 1,5 noches. Ese es el principal argumento que se esgrime desde el consistorio para justificar que la medida apenas tendrá impacto, ya que el viajero que pase una noche no rectificará su decisión si le cobran entre uno y tres euros más. Los hoteleros de Toledo, sin embargo, creen que el gravamen puede tener un efecto disuasorio, especialmente en el caso del turista nacional, cuyas pernoctaciones están en mínimos desde que se inició la crisis.

Fuentes empresariales consultadas por CincoDías apuntan a que la imposición de una tasa también se está barajando en Santiago de Compostela, aunque desde el consistorio se niega esa posibilidad. El caso de Santiago tiene sus particularidades. En 2010 la entrada de turistas tocó máximos, con cerca de 705.000 viajeros y 1,5 millones de estancias, gracias en gran medida a la inercia lograda tras la celebración del Año Xacobeo en 2009. Esas cifras se redujeron drásticamente un año después, hasta los 548.000 turistas y 1,1 millones de pernoctaciones. La mayor corrección se produjo en el caso del turismo nacional, en el que se ha pasado de 472.000 a 326.000 viajeros, en paralelo al agravamiento de la crisis económica y al crecimiento del desempleo.

Fuente: economia http://www.cincodias.com/articulo/economia/tasas-pernoctaciones-cuadrar-cuentas-publicas/20120320cdscdieco_3/