Mariano Rajoy lo tiene claro. O sale adelante su gobierno o España está abocada irremediablemente a un ejecutivo “de mil colores” radical y peligroso para el país. No hay una alternativa moderada y posible en el horizonte. La última opción, nada deseable, son unas terceras elecciones por Navidad.

Un negro escenario que el candidato del PP quiere evitar apelando a la “corresponsabilidad” del resto de partidos para que su Ejecutivo, el único “viable”, eche a andar.

Destaca Rajoy que el PP ha hecho su trabajo, dialogando y cerrando un acuerdo de investidura con Ciudadanos y Coalición Canaria que aúna 170 votos, a sólo seis de los necesarios para salir adelante.

Con un voto menos, 169 apoyos, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero fue investido presidente del Gobierno hace no tantos años.

En un discurso de 80 minutos en el que no se ha adornado en demasía, el líder del PP se ha limitado a exponer las líneas maestras de su programa de gobierno y a proponer a todos los partidos media docena de grandes pactos para intentar arañar algún voto más antes del viernes.

Pese a ello, nada indica que Rajoy lo vaya a conseguir por lo oído a los portavoces del resto de los grupos.

Un mensaje de Rajoy con cierto halo de “yo o el caos” que le han afeado todos los partidos de la oposición, desde el PSOE a Podemos pasando por los nacionalistas y que se ha ganado incluso las críticas de sus socios de investidura.

Ciudadanos le ha reprochado que no se haya dirigido directamente y de forma más explícita a Pedro Sánchez pidiéndole la abstención a su investidura. Quizás se reserve para la segunda sesión de mañana o quizás lo dé ya por perdido.

Un discurso “plano, antiguo y sin pasión” en palabras del dirigente de Ciudadanos, Miguel Gutiérrez, el más duro desde las filas de Albert Rivera que, por cierto, no ha dedicado ni un sólo aplauso al candidato al que dará apoyo mañana con su voto.

Los socialistas, que insisten en su “no” a Rajoy, tampoco le han dedicado precisamente elogios.

Antonio Hernando lo ha tachado de “burócrata” y de “político cansado” con proyecto “agotado” que no merece el apoyo del PSOE.

Críticas a las que se han sumado los nacionalistas, ofendidos incluso ante la defensa cerrada que ha hecho Rajoy a la unidad de España.

El PNV, que pudiera tener la llave de una futura investidura de Rajoy después de las elecciones vascas, ha cargado de forma furibunda contra el líder del PP al que han acusado de derribar todos los puentes.

Aitor Esteban admite incluso estar “cabreado” con Rajoy por haberse “pasado de frenada” y haber abierto un nuevo frente con los nacionalistas. Un aviso para navegantes y para quienes sumaban al PNV en la aritmética de unainvestidura “in extremis” que evite las terceras elecciones.

Dureza de todo el arco parlamentario que ha tenido la inmediata réplica del portavoz del PP, Rafael Hernando, que ha aplaudido el discurso “sólido, brillante y coherente” de Rajoy, así como la media docena de pactos que ha ofrecido al resto de partidos sobre educación, pensiones o lucha contra la violencia de género.

Oferta de diálogo que, por ahora, el PSOE no ha recogido, y que tampoco se espera que Pedro Sánchez acepte mañana en la segunda jornada de un debate del que no se conoce todo su desarrollo, aunque sí su casi inevitable desenlace.

Una segunda investidura fallida en menos de seis meses que eso sí, tampoco tiene por qué acabar en nuevas elecciones.

Primer acto de una película con final conocido que un avispado cronista parlamentario ha comparado en los pasillos del Congreso con la oscarizada “Titanic”.

“Todo el mundo conoce como termina la historia, el barco se hunde, pero todo el mundo ve la película hasta el final”.

De aquí al viernes más.

Fuente: inter http://intereconomia.com/economia/rajoy-o-elecciones-20160830-2149