La principal patronal catalana de comercio, Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), que junto con otras 30 entidades empresariales catalanas firmó el Manifest del Far exigiendo el derecho a decidir de los catalanes, ha decidido disolverse tras constatar la imposibilidad de hacer frente al agujero económico millonario dejado por el exsecretario general, Miquel Àngel Fraile.

Fuentes del sector han confirmado a que la organización patronal, que se encuentra en preconcurso de acreedores desde el pasado 20 de junio, tenía convocada para hoy una asamblea de socios en la que se ha tomado esta decisión “por unanimidad”.

Aunque la actual presidenta de la entidad cifró la deuda de la CCC en algo más de dos millones en junio, otras fuentes han asegurado que la deuda asciende a unos cinco millones de euros.

Los asistentes a la asamblea han rechazado el plan de viabilidad presentado por la secretaria general, María Rosa Eritja, y han decidido que la CCC presente en breve concurso de acreedores y que luego vaya a liquidación, dado que las asociaciones y organizaciones territoriales no estaban dispuestas a repartirse esa deuda, que corresponde, a grandes rasgos, un 40 % a bancos, otro tanto a proveedores y el resto a deuda contraída con los trabajadores.

La CCC, con 31 años de historia, pone así fin a una larga trayectoria al frente del comercio catalán, aunque otra de las entidades históricas, el Agrupament de Botiguers i Comerciants continuará con su actividad.

En la asamblea de hoy también se ha decidido que los abogados de la CCC vayan hasta el final en la defensa de la confederación ante la actuación de su exsecretario general, lo que podría llevar a tomar medidas legales contra éste.

Eritja, que asumió la secretaría general al destaparse las posibles irregularidades cometidas por Fraile, ha intentado en estos meses llegar a un acuerdo con los acreedores y así evitar el concurso y la liquidación, algo que finalmente no ha sido posible.

El primer indicio de los problemas de tesorería de la Confederació llegó, explicó la propia Eritja, el pasado 5 de diciembre, cuando los 22 trabajadores de la organización no percibieron su nómina.

Diez días antes de irse, Fraile despidió a seis personas de la organización, mientras que otras tres la abandonaron de manera voluntaria en las últimas semanas, con lo que en la actualidad en la plantilla quedó en once trabajadores, aunque actualmente estos ya no están en la empresa, al quedar afectados por un ERE.

Además del retraso en el cobro de las nóminas, que se mantiene desde diciembre, la Confederació debe unos 1,6 millones de euros a empresas de formación.

Fuente: inter http://intereconomia.com/economia/politica/quiebra-la-indepentista-20160905-2117