Lara Fernández

– Sígueme en  

 Twitter 

25/03/2012

Primero fue un relato sobre doña Sofía y los supuestos escarceos de su marido en La soledad de la reina. Después llegaron los sucintos Un té en el Savoy y Despídete de tu madre y serás rey, retratos del matrimonio de don Juan Carlos y de su juventud, respectivamente. Faltaban los episodios de la vida de los condes de Barcelona y el tiempo que estos pasaron en su exilio de Estoril, aunque sin olvidarse de los consabidos primeros amores del rey y de su padre, don Juan, en cuya figura se centra Estoril, los años dorados, el último libro sobre la Familia Real que ha visto la luz en lo que va de año.

La obra justifica la debilidad de don Juan por las mujeres escudándola en la situación de desamparo y soledad en la que se encontraba su esposa, doña María, tras el trágico episodio de la muerte de Alfonsito, sumiéndola en el alcohol y los problemas psicológicos. Eso explicaría que el conde de Barcelona tuviera una “fuerte necesidad de compañía femenina (…). En años posteriores hubo otras: acaso una condesa de origen belga, una condesa portuguesa hija de una gran familia, u otra dama de su círculo cercano de Estoril. En palabras de alguien que le conoció bien, el hecho de ser un gran conquistador, pues las señoras no le dejaban tranquilo, podía hacer pasar por affaires amorosos aquello que quizá no eran sino los frutos del poder de atracción de su marcada personalidad (…). A don Juan le perseguían las señoras. Asimismo,‘Don Juan perdió la cabeza por muchas’, según afirmaba la esposa de un viejo infante español”.

Los consabidos amores de juventud de don Juan Carlos

El autor no ha dejado pasar la oportunidad de hacer un repaso por los primeros amores del rey, entre los que se encontraba una Poser de Andrade, Chantal Stucky de Quay (…). A Juanito llegó a gustarle Hélène de Orleáns y hasta mantuvo un flirteo con una guapa peruana que le presentó Babá Espírito Santo. Juanito -recuerda Diane de Orleáns- gozaba de un éxito loco con las chicas. Mis hermanas Hélène e Isa estaban ciertamente locas por él“.

Ricardo Mateos asegura, sin embargo, que el noviazgo entre Gabriela y el rey no tuvo el alcance del que hablan los libros que se han escrito sobre este tema hasta el momento. “No hay duda de que entre ellos fraguó un noviazgo, pues él tenía fotos de ella en su cuarto de la Academia General Militar de Zaragoza, pero esta relación fue, con toda probabilidad de carácter más platónico e ingenuo de lo que hasta ahora se ha escrito (…). La propia Gabriela tampoco le da gran trascendencia al asunto, pues en el verano de 2010 afirmaba: ‘Salíamos juntos, era mi novio de juventud, un noviete (…). Yo no tenía ningunas ganas de casarme, ni vocación para ser reina. También el sah de Irán me pidió en matrimonio y tampoco acepté. Afortunadamente’, confesaba”. Allí, don Juan, el royal que más estrechamente vinculó su vida a Estoril, se dedicó a fomentar los encuentros sociales, jugar al golf, cazar y realizar excusiones, mientras insistía en rechazar todas las atenciones que el régimen dispuso para él y su esposa a su llegada a Portugal, ya que su hijo Juanito se quedó estudiando en Friburgo, y los hermanos de éste, en Lausana, junto a su abuela paterna.Estoril era el paraíso de la realeza europea, un lugar diferente que carecía, no obstante, de los lujos, derroches y excesos de otros enclaves reales y por el que, sin embargo, pasaron celebridades de la talla de Sza Sza Gabor, Ortega y Gasset, Lola Flores, Pastora Imperio, Carmen Amaya, la propia Carmen Polo Franco –que les daba tratamiento de Majestad con reverencias incluidas-, Rocío Jurado, Audrey Hepburn, Gina Lollobrigida, la Begum Aga Khan, el barón Thyssen y su entonces esposa, Denise… y un largo etcétera.

ÁLBUM: Los años dorados de la Familia Real en Estoril »

Fuente: El Confidencial http://rss.feedsportal.com/c/32483/f/480388/s/1dc1d2ad/l/0L0Svanitatis0N0Ccasas0Ereales0C20A120C0A30C250Clos0Eamores0Ede0Everano0Ede0Elos0Eborbones0Edurante0Elos0Eanos0Edorados0Een0Eestoril0E181120C/story01.htm