Alrededor de 10 millones de españoles optan por la contratación de un seguro de salud privados, según datos de Fundación Idis. En este contexto, Wiquot ha señalado que es fundamental escogerlo adecuadamente para no tener contratiempos y han elaborado una lista con los 10 errores más comunes que cometemos a la hora de contratarlo.

La previsión del sector es que esta cifra siga aumentando y que cada vez sean más las familias que opten por la sanidad privada para recibir una mejor e inmediata asistencia en el momento en que es necesario, sin tener que enfrentarse a las temidas listas de espera o a la atención en centros cada vez más masificados por la reducción de personal médico. Por eso, hemos querido señalar los errores más comunes que cometemos los españoles a la hora de contratar un seguro sanitario con la finalidad de escoger aquel que mejor se adapte a nuestras necesidades y realmente nos ofrezca las coberturas que necesitamos”, ha declarado David Navarro, CEO de Wiquot.

Los 10 errores más comunes al elegir un seguro de salud:

1. Decidir en función de ofertas y pólizas mensuales

Debido a que el coste de este tipo de seguros no es bajo, muchas familias optan por la contratación de pólizas mensuales, cuando en realidad suelen ser más económicas las trimestrales, semestrales o anuales. Lo fundamental es analizar las coberturas que ofrecen este tipo de pólizas, ya que cuando vemos tarifas realmente económicas es porque suelen reducir el servicio considerablemente.

2. No conocer la compañía aseguradora

Algunas personas, motivadas por un precio bajo, contratan su seguro de salud con aseguradoras que no conocen. Antes de hacerlo, es interesante indagar en 4 aspectos: si la compañía tiene experiencia en el sector sanitario, con qué profesionales y centros médicos trabaja, conocer el ámbito de su cobertura (nacional, europea o mundial) y si es solvente (si podría dar cobertura en caso de improviso).

3. No informarse sobre la reputación de la aseguradora

Indagar sobre la aseguradora es esencial para saber si se conocen casos de cancelación repentina de coberturas de un paciente, cómo actúa en casos de riesgo o si se conocen casos de anulación de póliza en personas mayores de 65 años, etc.

Para incrementar nuestra confianza es importante saber cómo actúa en estas situaciones y asegurarnos de que está adscrita a la Guía de Buenas Prácticas en la Contratación de los Seguros de Salud.

4. Desconocer que existen seguros de salud vitalicios

En línea con lo anterior y para evitar contratiempos, una de las mejores opciones es contratar un seguro de salud con cobertura vitalicia. Este tipo de póliza cubre al asegurado de por vida y es una de las más efectivas para tener la garantía de que no pueden excluirnos del seguro en ningún momento, incluso a partir de los 65 años, la edad más crítica para los clientes de la compañía. Aunque suele desconocerse, este tipo de póliza es muy interesante. Hay aseguradoras que trabajan a la perfección, están realmente comprometidas con esta modalidad de seguros y que, además, ofrecen primas muy competitivas.

5. No saber qué se necesita realmente

A la hora de escoger un seguro médico es necesario saber qué necesidades tenemos realmente para valorar si queremos un seguro con cuadro médico, con reembolso (que permite acudir a otros especialistas fuera del cuadro médico de la aseguradora y ésta abona un porcentaje del coste) o en modalidad mixta, por ejemplo, porque esto se verá repercutido directamente en la prima que paguemos.

6. No leer la letra pequeña

Esto es fundamental para evitar sorpresas de última hora, como ocurre en algunas compañías low cost, que limitan el número de veces que podemos acudir el médico, excluyen servicios u obligan a pagar un recargo en determinados tipos de consultas o tratamientos.

7. Contratar un seguro con copago motivados por el precio

Los seguros con copago ofrecen primas bajas porque en cada consulta que se realiza al médico se abona una cantidad establecida. Hay que analizar concienzudamente si esto es interesante en nuestra situación, porque en el caso de familias con niños o con tendencia a enfermar con frecuencia, este tipo de modalidad puede disparar la factura considerablemente.

8. No valorar los servicios complementarios

Es importante conocer qué servicios extra ofrece el seguro, como gastos de desplazamiento, traslado en ambulancia o indemnización en caso de accidente u hospitalización, entre otros, porque en caso de no contemplarlos y utilizarlos podrían superar la prima que se paga periódicamente.

9. No revisar los periodos de carencia

Cuando se contrata un seguro de salud privado es común que se establezca un periodo de carencia, que suele ser de 6 meses, en el que no se puede acceder a determinados servicios y esto es clave tenerlo en cuenta. Estos periodos se marcan principalmente para evitar la contratación de un seguro de forma puntual que suponga a la compañía asumir costes muy altos, como los que conlleva un parto.

10. Caer en la trampa de los tratamientos dentales gratuitos

Es fundamental revisar la cobertura odontológica que ofrece el seguro porque, en la mayoría de casos, sólo cubren el 50% de los gastos y quedan excluidos tratamientos elevados como ortodoncias, prótesis o implantes. Según las necesidades que tengamos, valorar un seguro que integre el 100% de los servicios sin exclusiones, puede suponer un ahorro para el bolsillo.

Fuente: inter http://intereconomia.com/tendencias/salud/514253-20160918-2042