Los jueces del Tribunal Supremo italiano consideraron que el ex primer ministro Silvio Berlusconi fue quien ideó el mecanismo de fraude fiscal en la operación de compraventa de derechos de películas en el llamado caso Mediaset, por el que el 1 de agosto fue condenado a una pena definitiva de 4 años de cárcel.

Ésta es la conclusión que el Alto Tribunal estableció en las motivaciones de la sentencia recogidas en un documento de 208 páginas que ha sido publicado hoy.

Los jueces consideraron que Berlusconi “fue quien ideó el mecanismo” a través del que se logró producir “efectos de reducción fiscal” ilícitos en favor de las empresas de su propiedad.

“El sistema organizado por Berlusconi -según las motivaciones del dictamen- permitió mantener y alimentar de forma ilícita disponibilidad patrimonial en el extranjero y cuentas corrientes a nombre de otras sociedades que, a su vez, estaban a nombre” de empresas de su propiedad.

Tras conocerse el contenido de la sentencia, Berlusconi la tachó de “alucinante” en declaraciones al informativo “Studio Aperto”, que emite un canal de su propiedad, y calificó los argumentos esgrimidos por los jueces de “fundados sobre la nada”.

Unas afirmaciones a las que no tardó en responder el secretario del progresista Partido Demócrata (PD), Guglielmo Epifani, quien afirmó que “no se trata de una sentencia fundada sobre la nada, sino de un delito grave si ha sido cometido por un representante político”.

El 1 de agosto el Tribunal Supremo condenó a Berlusconi en el marco del proceso por el caso Mediaset a 4 años de prisión, mientras que ordenó que se volviera a calcular la duración de la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos, lo que le corresponde ahora a la Corte de Apelación de Milán.

El caso juzgaba la compraventa de derechos de transmisión de películas estadounidenses por valor de 470 millones de euros por parte de Mediaset -el grupo audiovisual de Berlusconi- entre 1994 y 1999 con un supuesto aumento artificial del precio de los derechos para evadir dinero al fisco y desviarlo a cuentas en el extranjero.

Los magistrados que condenaron a Berlusconi en primera instancia cifraron en 17.500 millones de liras en 2000, en 6,6 millones de euros en 2001, unos 4 millones de euros en 2002 y unos 2 millones de euros en 2003 la cantidad de dinero objeto de la evasión fiscal, en la que el “il Cavaliere” siempre negó haber participado.

La condena de Berlusconi, la primera en vía definitiva que recibe tras los numerosos procesos que ha afrontado, ha levantado numerosas tensiones en Italia y arrojado incertidumbre sobre la continuidad del actual Ejecutivo de coalición del país, del que su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL) forma parte como segunda fuerza, junto con el PD del primer ministro, Enrico Letta.

Y es que el PDL ha lanzado numerosas advertencias sobre su permanencia en esa coalición en caso de que el próximo 9 de septiembre la Junta para las Elecciones del Senado se exprese a favor de retirar a Berlusconi su escaño, basándose en una ley que entró en vigor en enero de este año y que prohíbe la presencia en el Parlamento de sujetos con condenas de cárcel definitivas superiores a los dos años.

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