En agosto, el Bundesbank ha reafirmado que la economía alemana se adentra en un proceso de consolidación después del fuerte crecimiento del segundo trimestre. En base a las previsiones del banco alemán, ello se traduciría en ligeros avances de la economía (entre 0,1% y 0,2%) durante el presente trimestre y el siguiente, de no superarse su previsión de crecimiento del 0,3% en 2013.

En otra situación, el freno de Alemania nos debería preocupar pero en ésta no, pues debemos entenderlo en un escenario de consolidación de las mejoras en el cual el riesgo de recaída ha disminuido en gran medida. En esta dirección apuntan las confianzas pero la señal clave es la dada por la inversión en maquinaria y bienes de equipo, dejando a un lado las revisiones de los datos anteriores que acompañaban a la desagregación del PIB germano del segundo trimestre. Esta caía en 2009 un 22,5% y era la mejor muestra del deterioro y la desconfianza que acompañó a la recesión, siendo también la que dio la señal de recuperación en 2010 y 2011 y, posteriormente, adelantó la debilidad económica alemana en 2012. La inversión es el indicador adelantado dentro del PIB, siendo el razonamiento muy sencillo, si los agentes económicos deciden invertir es porque apuestan por una mejora de la actividad.

En el caso concreto de Alemania, para despejar el escenario futuro, debemos abstraernos del comportamiento de la inversión en construcción ante su mayor volatilidad. Por ejemplo, en el segundo trimestre ésta aumentaba un 2.6% y daba una imagen de falsa fortaleza, pero como consecuencia de la comparativa con unos trimestres presididos por un duro invierno que afectó de forma destacada a la actividad en el sector. Así, el quid para testar el porvenir de la economía alemana está en la inversión en bienes de equipo y no solo como consecuencia de su menor volatilidad, sino también porque está íntimamente ligada con las perspectivas de la industria, a su vez muy dependientes de las exportaciones.

Las exportaciones germanas suman cerca del 50% del PIB, 6 puntos por encima de la UEM, con un importante peso de los bienes producidos por su poderosa industria. Dichas exportaciones se caracterizan por los bienes de alta calidad pero también por posicionarse en segmentos de tecnología media-alta, siendo reseñable que su poderosa pyme exportadora se centra en las herramientas y componentes. Todo ello implica contar con mucha maquinaria e invertir en la misma, explicando que en 2012 la inversión en equipo en Alemania fuese el 6,6% del PIB frente al 6,2% de la UEM y el 5,9% de la UE, en ambos casos restado el porcentaje alemán.

La inversión es importante en todos los países, si bien, como ya apuntábamos, en Alemania es vital la de bienes de equipo y maquinaria para conformar el escenario futuro. Si observamos el consenso de las previsiones de analistas y organismos internacionales en este frente para 2013, la inquietud sería inmediata al mostrar una caída de la misma superior al 3% pero ello es consecuencia de la fuerte inercia negativa de los datos anteriores. Las tasas interanuales y sus promedios nos hacen perder información y mirar con el retrovisor, no al presente o al futuro, lo cual recomienda analizar en detalle las cifras trimestrales. De forma que cuando en el segundo trimestre el PIB desagregado alemán mostraba que la inversión en bienes de equipo y maquinaria crecía un 0,9%, estábamos ante la mejor noticia pues además dejaba atrás seis trimestres consecutivos en negativo que empezaban a finales de 2011. Así, no debe preocupar que el Bundesbank vaticine un proceso de consolidación y menor crecimiento en la mayor economía europea ya que la reactivación de la inversión en maquinaria respalda esta tesis.

La relación inversión-industria-exportaciones hace que lo expuesto dependa de un comercio internacional que cumpla con el crecimiento del 3,1% previsto por el FMI para 2013. En la esfera emergente se dan ciertas dudas vinculadas a las ramificaciones de la retirada de estímulos por parte de la Fed, aunque el hecho de que las importaciones chinas crecieran próximas al 3%, entre mayo y julio respecto a 2012, limita los temores. En definitiva, no hay que dejar de ser cautos pero podemos ser razonablemente optimistas hacia el futuro de Alemania; el avance de la inversión en bienes de equipo era la clave del segundo trimestre y no tanto el aumento de la construcción o el consumo.

Francisco Vidal, economista de Intermoney

Fuente: economia http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624601/s/30b6db09/sc/36/l/0L0Scincodias0N0Carticulo0Ceconomia0Cimportancia0Einversion0C20A130A90A2cdsncdeco0I140C/story01.htm