“Mariano Rajoy, presidente de España, ha tenido éxito durante décadas en la política por dejar que el tiempo haga su trabajo. Rajoy parece creer que los problemas no se resuelven sino que se disuelven gracias a la paciencia. Su Gobierno ha aplicado esta estrategia en la crisis de la eurozona con resultados catastróficos”. Con este inicio demoledor, el profesor en la Universidad de Pensilvania, Jesús Fernández-Villaverde, y el catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics, Luis Garicano, hacen un descarnado repaso a la situación de España y a la estrategia de su presidente en los últimos meses. Lo hacen en un artículo publicado hoy en el Financial Times, donde piden a Rajoy un cambio radical para frenar la caída de España al abismo.

Los autores no ahorran calificativos. “El retraso de seis meses en el anuncio del Presupuesto de 2012 dinamitó la solvencia de España. Ahora [Rajoy] espera al Banco Central Europeo para clarificar sus próximos pasos, mientras pospone las reformas estructurales solicitadas por la UE y deja que los problemas de los bancos y las Comunidades Autónomas se deterioren aún más”.

“Esta estrategia es un camino a ninguna parte”, sentencian. La recesión se agrava, la morosidad sube, la confianza se ha evaporado, al igual que los depósitos de los bancos, y el respaldo de la sociedad hacia Rajoy está en mínimos. Mientras, el paro se acerca al 30%. Y cada vez hay más oposición a las reformas por culpa de la política de austeridad, ya que los ciudadanos no perciben diferencias entre los recortes y las reformas estructurales. Incluso está surgiendo una crisis constitucional, ya que algunas regiones empiezan a plantearse el camino hacia la independencia, señala el artículo.

Lo que está descartado para los autores es una salida del euro. La comparación con la época del patrón oro o con Argentina no es adecuada en el caso español, ya que España no tiene su propia divisa. Los contratos tendrían que ser redenominados, lo que llevaría a años de caros litigios, y todas las empresas (solventes e insolventes) tendrían cerrado el acceso a los mercados.

Sin embargo, hay una salida, aunque requiere “un cambio radical en la política española”. Jesús Fernández-Villaverde y Luis Garicano presentan un plan de tres puntos para escapar del abismo. “En primer lugar, después de asegurar la supervivencia del sistema financiero, España debe diseñar una reestructuración rápida pero ordenada de la deuda de las empresas públicas insolventes (incluidas las pertenecientes a las comunidades), de los bancos y de los Gobiernos regionales. El Gobierno tiene que seguir los pasos indicados por el BCE e imponer pérdidas sustanciales sobre todos los acreedores (incluyendo los tenedores de deuda sénior) de las instituciones insolventes. En segundo lugar, el Gobierno español debe reiniciar un profundo programa de reformas estructurales centradas en la reducción de los obstáculos a la iniciativa empresarial y a la creación de empleo. En tercer lugar, España debe elaborar un plan creíble de consolidación fiscal que se centra en objetivos a medio plazo en lugar de arbitrarios objetivos a corto”.

Para que este plan de crecimiento funcione, todos los estamentos deben contribuir, continúan los autores: la eurozona; el Gobierno español, que debe abandonar su tentaciones populistas, “dejarse de anuncios embarazosos” y hacer reformas reales, y los españoles, que tienen que entender (y ser informados) la realidad de la situación. “Desgraciadamente, el tiempo se acaba para esta tarea”, concluye el artículo.

Fuente: economia http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624601/s/228af4b9/l/0L0Scincodias0N0Carticulo0Ceconomia0Cestrategia0Erajoy0Ecamino0Eparte0C20A120A820Acdscdseco0I10C/story01.htm