Jordi Puigbó tiene una extensa experiencia en asesoramiento laboral, procedimientos judiciales, negociación colectiva, expedientes de regulación de empleo y gestión de la modificación y flexibilización de condiciones de trabajo en la empresa.

Corta para unos, excesiva para otros, ¿en qué punto sitúa usted la reforma laboral?

Hay que reconocer que ha sido una reforma profunda de muchas instituciones laborales, que no es menor ni puramente cosmética. Es importante sobre todo en lo relativo al despido, individual también, pero fundamentalmente el colectivo, o el cambio radical de los ERE y de la negociación colectiva. La reforma tiene dos aproximaciones, una ideológica, que no me corresponde, y otra desde el punto de vista de en qué medida puede contribuir a cambiar algunas situaciones que se habían denunciado en nuestro sistema de relaciones laborales. Hay que reconocer que ha habido cambios y avances muy importantes.

¿Era necesaria una reforma de este calado?

Venía siendo demandada desde muchos ámbitos y se ha dicho siempre que los problemas de nuestro sistema de relaciones laborales -no solo por analistas nacionales, también internacionales- eran el de la dualidad del mercado de trabajo, entre trabajadores temporales con empleo precario y personal blindado por su antigüedad en la empresa, y el de la excesiva rigidez en la estructura del sistema de relaciones laborales, de rigidez de la negociación colectiva, que hacía que cualquier cambio en la empresa para adaptarse a las circunstancias acabara siendo muy difícil. Siempre se ha dicho que era más fácil despedir al 10% de la plantilla que bajar un 10% el salario para adaptarse a la crisis.

¿Cuál es para usted el cambio más relevante de la nueva normativa?

Probablemente, el despido. La desaparición de los salarios de tramitación y la desaparición de autorización administrativa en los expedientes de regulación de empleo (ERE), que bien con causa o sin ella, la extinción se produce, no se discute eso, lo único que se discute es si la indemnización es de 45 días o de 33 días, o solo 20.

¿Cuál cree que será el asunto que provocará más litigios?

Esta reforma conllevará sin duda más negociación, pero también más conflictividad y más litigiosidad. Que habrá más litigios es evidente, pero también que habrá muchos acuerdos, antes de llegar al juzgado, en la puerta del juzgado y hasta en el mismo juzgado. Esta reforma requiere mucha negociación por las partes. Pero lo que hace es cambiar los escenarios del no acuerdo y los equilibrios del no acuerdo. De manera que un acuerdo se fomenta cuando los costes del no acuerdo no son asumibles por ambas partes.

¿Cuáles son los aspectos de la reforma que más consultas están deparando?

Esta reforma está generando muchas consultas. Las empresas están preguntando sobre todo qué les aporta la reforma en términos de mejora de su situación, qué oportunidades ofrece. No es tanto “yo tengo este problema, deme una solución”, sino “yo qué de positivo puedo obtener de la reforma”. También está generando mucha inquietud, habitual cuando se producen reformas, y más cuando son de este calado. Está habiendo muchas consultas sobre flexibilidad interna y sobre despidos también hay muchas.

Fuente: economia http://www.cincodias.com/articulo/economia/habra-negociacion-partes/20120310cdscdieco_5/