El choque de trenes presupuestarios entre Madrid y Bruselas parece cada vez más inevitable tras la subida de tono y rango en las declaraciones de ayer sobre la tregua fiscal que el Gobierno de Mariano Rajoy reclama infructuosamente desde su toma de posesión a finales de diciembre.

De Guindos, que asiste hoy a una reunión extraordinaria del Eurogrupo (Consejo de Ministros de Economía de la zona euro) sobre Grecia, hará un último intento por arrancar a Bruselas un gesto de benevolencia que permita al Gobierno fijar mañana un techo de gasto para el presupuesto de 2012 acorde con la realidad económica de España.

Pero las posibilidades de que Bruselas acepte la petición a tiempo son cada vez más escasas, hasta el punto de que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, advirtió ayer a la Comisión que no tiene obligación de presentar un nuevo presupuesto. “No tenemos por qué hacerlo”, señaló Montoro tras una comparecencia en el Senado. El titular de Hacienda añadió que España tiene “un presupuesto vigente y modificado”. Y que se podría optar por seguir actualizando sin necesidad de presentar de nuevo todas las cuentas.

Antes de dar ese paso, que Bruselas podría interpretar como una franca rebelión contra las normas del Pacto de Estabilidad, De Guindos intentará presentar en la reunión pruebas de su apego a la disciplina presupuestaria.

La principal oferta, según fuentes españolas, consistiría en el compromiso de cumplir los objetivos de déficit estructural (excluidos los gastos derivados del ciclo económico) pactados por Bruselas con el equipo de Rodríguez Zapatero.

Esos acuerdos incluían una reducción media del 1,5% anual del déficit estructural entre 2010 y 2013, un ajuste enorme, sobre todo, tras la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento para este año y el próximo.

España está dispuesta a acometer ese esfuerzo titánico a cambio de que Bruselas se olvide de los objetivos de déficit nominal marcados para este año (4,4%) y el próximo (3%).

La Comisión, según fuentes comunitarias, no ha cerrado esa vía de negociación. Y la ofensiva española cuenta con algunos apoyos significativos, como el presidente del Eurogrupo y ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker. “Yo no soy partidario de dramatizar el derrape fiscal que ha sufrido España, pero ya he visto que otros han adoptado una actitud más estricta”, señaló Juncker en el Parlamento Europeo en una clara alusión a la Comisión Europea.

Ese organismo comunitario elevó ayer el tono. Y tras la intervención en las últimas semanas de varios de sus miembros para rechazar de momento la petición española, ayer fue el presidente en persona, José Manuel Durão Barroso, quien fijó las condiciones y el calendario que deberá respetar el Gobierno de Rajoy.

“Lo cierto en relación con España”, señaló Barroso durante una rueda de prensa previa a la cumbre europea que se celebra hoy y mañana en Bruselas, “es que todavía no sabemos las causas del derrape presupuestario de 2011 (…) y que todavía estamos esperando que presente su presupuesto para 2012”.

Bruselas quiere saber si la desviación de 25.000 millones en las cuentas del año pasado fue provocada por la recesión (déficit cíclico) o por la falta de control del gasto (déficit estructural). Para realizar ese análisis, necesita una información que, según reconoció ayer Montoro, no estará disponible hasta mediados de marzo. La CE, además, quiere esperar a la validación por parte de Eurostat de los datos oficiales de déficit de todos los países, una revisión que no se conocerá hasta el próximo 23 de abril. Solo entonces el organismo comunitario se muestra dispuesto a discutir la relajación de los objetivos pactados y no solo para España.

De Guindos y Rajoy podrían intentar desactivar ese calendario en sus respectivas reuniones de hoy (Eurogrupo y Consejo Europeo). Pero fuentes diplomáticas dudan que Madrid encuentre aliados para enfrentarse a la Comisión. Incluso las delegaciones que comprenden la petición española no quieren correr el riesgo de desautorizar a Bruselas cuando acaba de estrenarse el nuevo Pacto de Estabilidad.

“La Comisión está aplicando las nuevas normas con gran vigor”, subrayó ayer Barroso. Por primera vez en casi 14 años de vigencia del Pacto, la Comisión ha sancionado a un país de la UE (Hungría) por no respetar sus compromisos. Si el Gobierno español juega hoy mal sus cartas, España podría ser el primer sancionado de la zona euro.

Fuente: economia http://www.cincodias.com/articulo/economia/guindos-negocia-desesperada-relajar-objetivos-deficit-2012/20120301cdscdieco_1/