En teoría, no hay una, sino muchas razones para comenzar una guerra internacional humanitaria bajo la bandera de Naciones Unidas frente al dictatorial y opresivo régimen sirio. El problema es que la alternativa no es ese dictador o la democracia, sino ese mal u otro mal. Después de Afganistan, Irak, Libia y Egipto, se supone que ya habíamos aprendido la lección. Pero parece que no.

¿Para qué comenzar una guerra, si no está claro si eso va a traer algún beneficio a los derechos humanos, a la libertad, al pueblo sirio? Más bien, parece claro que no, que otro país caería en manos de los extremismos más radicales.

Así que la postura del Papa Francisco me parece la más adecuada a la razón. ¿Para qué someter a una nación como la siria a unos sufrimientos espantosos, si no está claro si ese sufrimiento va a servir para algo? Y eso sin contar, con que esa guerra puede comenzar a desencadenar una sucesión de causas y efectos en toda esa zona del Medio Oriente que no sabamos donde van a acabar?

¿Pero qué se le ha perdido a Obama allí? ¿Es que va a declarar la guerra a cada nación que esté bajo un dictador? ¿Es tan iluso el presidente norteamericano para pensar que va a lanzar unas bombas y ya está?

Pero Obama se lanza a la aventura de la guerra, de la destrucción, de la sangre, creyendo que sabe lo que está haciendo.

Fuente: inter http://www.intereconomia.com/blog/blog-padre-fortea/anadimos-otra-guerra-lista-historia-humanidad-20130909